Historia de Don Ginés de Buitrago

(dedicado al cabrón del Richard)

CANTO PRIMERO:

Según libros (nada nuevos),
fue don Ginés de Buitrago
un capitán con más huevos,
que el caballo de Santiago.

Y relatan las menciones
de su historia peregrina,
que tenía más victorias
que su espada, su minina.

Estos hechos los relatan
los antiguos Cronicones.
¡Y aquél que no me los crea,
que me toque los cojones!.

CANTO SEGUNDO:

Va al frente de su escuadrón.
Y con la picha más lacia
que un triste sauce llorón
de los campos de Dalmacia.

En la frente, lleva Amor.
En el cerebro, ilusiones.
En el pecho, el corazón.
Y entre piernas...los cojones.

Es el paje de la reina,
Don Nuño Gómez de Artedio,
que es maricón y se peina
el culo con raya en medio..

Pensando en él va Ginés,
¡lleno de recuerdos tiernos!,
cuando encuentra al Calabrés,
el de los enormes cuernos.
Este Calabrés valiente,
le dice cuando le vé.
"¡Anda diciendo la gente
que te han "dao por el culé".

Ruje Buitrago y afloja
la brida de su corcel..
Y picha en ristra se arroja
sobre el osado doncel...
Con tal fuerza, que..¡lo mata!.
Y ante tamaña desdicha,
al verle estirar la pata.
Gines, encoge la picha.

CANTO TERCERO.

Cabalgando en blanco potro,
Que le ha costado un cojón
y media yema del otro
en la feria de Carrión,

Marcha al despuntar la aurora,
cojonudamente armado.
Va a follarse a la señora
del Duque del Infantado.

Y llega al pié del castillo.
Y a la hermosa castellana,
le da un beso en el carrillo...
y cuatro abrazos con gana...

Y luego, los dos a solas,
entre cojines morunos,
imitan del mar las olas
yendo y viniendo los culos.

"Deja, Elvira, nena mía,
que en el coño te la ponga.
¡Y que busque Don Pelayo
la cueva de Covadonga!.

Ella, entre espasmos eróticos,
viendo aquella polla tiesa,
más que los pilares góticos
de la Catedral Leonesa,
Exclama.

Dudo, Don Ginés, que haya,
quien en polla os aventaje.
¡Ni siquiera la que tiene
el gran Moro, Abencerraje!
Bien decís, dulce bien mío.
De polla igual no hay memoria...
a no ser la de mi tío,
El arzobispo de Soria...


De pronto...¡suena en la estancia
el ronco fragor de un pedo!.
Ruge Butrago indignado:
¡¡Puta, cochina, me cago en tu padre puñetero!.
¡Con ese pedo maldito,
has labrado tu desdicha!.
Y envainándose la picha,
salió presto del castillo.

CANTO CUARTO:


Con mucha delicadeza,
dentro de un baño de piés,
se lavaba la cabeza
(de la polla) don Ginés,
Cuando su criado Luis,
le anució las comisiones,
que venían de París,
para estudiar sus cojones.

Don Ginés, al ver entrar
a la comisión francesa,
para hacerse admirar,
la puso sobre la mesa.
Mas un francés al pasar,
y ver tan hermosa ubre,
dijo "Bien podría estar
en el museo del Louvre".

Agradó a la comisión
la propuesta del francés,
y fueron en pelotón
a capar a don Ginés.
Y así terminó la historia
de este ilustre caballero,
Que murió de un cipotazo,
como Francisco Primero.

Aquí una actualización a la entrada, gracias a la apotacion de anonimo:

Paseaba el noble conde
por el robledal de Arnedo
cuando vió que una doncella
se estaba metiendo el dedo
al verla bizquear los ojos
y temblando de placer dijo,olvidando su enojo
tenga ganas de joder
la llevaron junto a un roble
la sujetaron los brazos
Y Gines, el conde noble
la sacudió tres pollazos
Aquello fue la remonda
la joven, aunque cachonda
se defendía como un mulo
y conde dijo:otra ronda
y la atizó por el culo
Quedó la joven tendida
con el chumino sangrante
mientras Don Gines se va
al mando de su escuadron
por el camino adelante.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien por D.Gines.
En mi juventud el almirante Carrero
Blanco escribia semanalmente en el diario Pueblo,(el mas importante de España)dando consignas
Politicas y firmaba siempre.
Gines de buitrago

Sugiero estudiar elevar un gran monumento en Buitrago de Lozoya.

Anónimo dijo...

El poema del Romance de Don Ginés de Buitrago, que has transcrito y que aprendí hace mas de 30 años, no se corresponde al original que solamente aportaba tres cantos y no cuatro como aquí reza.
Recuerdo al pié de la letra los dos primeros, aunque por desgracia para mí, olvidé el tercer canto como quinteto de versos que nos lleva al final del simpático relato en verso.
No te puedes imaginar, lo que me gustaría volver a encontrar el original, que me lo tuve que aprender, para recitarlo en un ensayo, donde actuamos un grupo de gente en nuestra empresa, allá en los 70, pero bueno te agradezco enormemente, que lo hayas publicado, porqué sobre él y mi memoria, trataré de reconstruirlo, a semejanza del original, para deleite de mis amistades, ya que de nuevo y en próximos encuentros, llegado el caso, podré volver a recitarlo en casi, su totalidad.
Un saludo desde Valencia.
4.10.08
José Vicente.
Mi e-mail es: joseportales@msn.com

Ragde dijo...

Que bien que os guste, presisamente por eso lo he puesto aquí, por que es de esas cosas que han ido de boca en boca a lo largo de quien sabe cuantos años.

y si alguien tiene correcciones, o aportes son bienvenidas, considerad este espacio vuestro.

Anónimo dijo...

creo que falta un trozo mas o menos así:Paseaba el noble conde/por el robledal de Arnedo/cuando vió que una doncella/se estaba metiendo el dedo/al verla bizquesr los ojos/ y temblando de placer/ dijo,olvidando su enojo/tenga ganas de joder/la llevaron junto a un roble/la sujetaron los brazosY Gines, el conde noble/la sacudió tres pollazos/ Aquello fuela remonda/ la joven, aunque cachonda/se defendía como un mulo/ y conde dijo:otra ronda/y la atizó por el culo/Quedó la joven tendida/con el chumino sangrante/ mientras Don Gines se va/ al mando de su escuadron/por el camino adelante
o la joventendida

Anónimo dijo...

creo que falta un trozo mas o menos así:Paseaba el noble conde/por el robledal de Arnedo/cuando vió que una doncella/se estaba metiendo el dedo/al verla bizquesr los ojos/ y temblando de placer/ dijo,olvidando su enojo/tenga ganas de joder/la llevaron junto a un roble/la sujetaron los brazosY Gines, el conde noble/la sacudió tres pollazos/ Aquello fuela remonda/ la joven, aunque cachonda/se defendía como un mulo/ y conde dijo:otra ronda/y la atizó por el culo/Quedó la joven tendida/con el chumino sangrante/ mientras Don Gines se va/ al mando de su escuadron/por el camino adelante
o la joventendida

Anónimo dijo...

“El poema de Don Ginés de Buitrago”

Según libros nada nuevos
fue Don Ginés de Buitrago
un Capitán con mas huevos
que el caballo de Santiago.

Y aseguran las memorias
de su historia peregrina
que consiguió mas victorias que su espada
...su minina.

Parte al despuntar la aurora
Don Ginés muy bien montado
va a tirarse a la Señora
del Duque del Infantado

Al fín solos en la alcoba
y entre cojines morunos,
imitan del mar las olas...
yendo y viniendo sus culos...

Bien mio! Dudo que exista quien en polla te aventaje
pues de otra mayor no hay memoria...

Y él la contestó : Bien mío! Tan solo la de mi tío...
el Arzobispo de Soria...

Tardan en las faenas
menos que en rezar un Credo
ya que de pronto en la estancia
suena el fragor de un pedo...

Puta, marrana, ramera...
mecagüen tu madre puñetera...
con este pedo asqueroso , has logrado mi desdicha...
y envainándose la picha...
salió Gines del Château...

Una tarde en que Gines
echábale a su adorada
a la sombra de una encina
un polvete con rebaba...
Acertó a pasar ufano
montando un brioso corcel
un caballero africano
pariente de Mohamed...

Y al apercibirse del trajín
de Don Gines y la Condesa
con desparpajo moruno
se expresó de esta manera :

Mi polla se ha puesto tiesa
al contemplar vuestros juegos...
o dais cuartel a mi pieza...
o nos medimos los huevos

Maldición! rugió Gines
soltando a la castellana...
esta es la segunda vez que me estropean el polvo
en lo que va de semana...

Con su nabo turbulento
tira del caballo al chulo...
y luego el mismo instrumento
se lo mete por el culo
...de tal suerte que lo mata

Mas no fue grande su dicha...
ya que si el moro estiró la pata...
Don Ginés quedó sin picha...

Esta historia la refieren los antiguos cronicones...,
y el que no me la creyera...
que se toque los cojones...

indinosaurio dijo...

el fragmento que alguien ha escrito y que dice lo de la doncella que se estaba metiendo el dedo pertenece a otro poema titulado LA LEYENDA DEL ROBLE y su protagonista es V(B?)EREBUNDO PUNTIALABA. Varios familiares lo conocen y espero escribirlo algún día.
Respecto a la estrofa que ha escrito otro usuario que comienza "con su nabo turbulento...", yo también lo había oído siempre así. Saludos

ae dijo...

Yo lo recuerdo así:

Según libros nada nuevos,
fue don Ginés de Buitrago
un capitán con más huevos,
que el caballo de Santiago.

Y relatan las historias
de su vida peregrina,
que consiguió más victorias
que su espada, su minina.

La primera voto a sanes
la consiguió sable en mano
y puso fin a los desmanes
del feroz mahometano.

Y de la segunda se ha dicho
que fue cosa muy seria
esto es lo que afirma
un perito en la materia.

El nabo de Don Gines
renombrado capitan
era alto como un ciprés
y fuerte como un titán.

Anónimo dijo...

Yo lo recuerdo así:

Según libros nada nuevos
era don Ginés de Buitrago
un capitán con mas huevos
que el caballo de santiago

y refieren las historias
de su vida peregrina
que consiguió mas victorias
que su espada, su minina.

La primera voto a sanes
blandida con férrea mano
puso fin a los desmanes
del feroz mahometano.

y de la segunda se ha dicho
que fué cosa muy seria
esto es lo que afirman
los peritos en la materia.

El nabo de don gines
renombrado capitán
era alto como un ciprés
y fuerte como un titán.

y las damas de postín
de Castilla y de León,
para tocarle el flautín
formaron un orfeón.

Esto es lo que nos refieren
unos viejos cronicones
y aquel que no me creyere
que me toque los cojones.

ACTO I

Anónimo dijo...

Mi difunto padre, medico emigrado de España en los cincuenta, solia recitar partes de la Historia de Don Ginés de Buitrago, recuerdo sobre todo la parte del "ronco fragor de un pedo" y el "nabo turbulento".

Lo intresante es que el aprendio (partes de) la obra haciendo la mili en La Granja de San Idelfonso alla por los principios de los cincuenta y el decia que el autor de los versos era un muchacho de su mismo grupo (todos estudiantes de medicina), de cuyo nombre creo que el se acordaba, pero yo desgraciadamente no. Por lo tanto ha sido una sorpresa mayuscula para mi encontrar tantas versiones de las aventuras de Don Ginés en el internet.